Amarillo
Quien arranca
Tienes energía y te mueves rápido; ante un obstáculo, tu primer impulso es afrontarlo de frente. Cuando alguien tiene que decidir, decides; cuando alguien tiene que dar un paso al frente, no te escondes: muchas cosas se ponen en marcha precisamente porque existe gente como tú. Hablas directo, no obligas a adivinar, tu postura es clara; y cuanta más presión hay, más firme se te vuelve el pulso, lo cual es raro.
Tus puntos fuertes
- Decides y cargas con ello; en el momento clave no titubeas.
- Eres directo y tu postura es clara: nadie tiene que adivinar.
- Aguantas la presión; las situaciones difíciles sacan lo que sabes hacer.
Algo a lo que prestar atención
- Añade el razonamiento antes del «por lo tanto»: si la gente te sigue, avanzas más rápido.
- Da más tiempo a los más lentos; a menudo te están cubriendo donde no lo ves.
- Cuando tengas prisa, para medio segundo a mirar el momento: la misma decisión rinde más.
Cómo hablas, cómo te escuchan
Empiezas por la conclusión, lo cual es eficaz y adecuado para lo urgente. Cuando necesites convencer, añade una o dos líneas de razonamiento: con la gente de tu lado, lo que empujas avanza mejor.
En un equipo
Eres quien empuja. Cuando algo se atasca y alguien tiene que decidir y dar el paso, ese eres tú.
Cómo te ven
Saben que eres de fiar, y eres el primero en quien piensan cuando algo se pone difícil.
Cuando estás cansado
Cuando estás cansado quieres moverte más, resolver algo. Gastar esa energía de otra manera te recupera antes que forzar una tarea difícil.
Con los otros tres
- Rojo
- Los dos empujáis hacia fuera, uno por el resultado y otro por el ambiente; bien combinado va muy bien en los arranques. Repartid las partes desde el principio.
- Verde
- Te tapan más agujeros de los que crees. Baja medio punto el ritmo y escúchalos: te ahorrarás muchos rodeos.
- Azul
- Ese es sencillamente su ritmo. Dales un plazo en vez de prisa y arrancan antes; y una vez en marcha, no paran.